Playa de San Juan

Horno de Cal

Tenerife.

De senderismo como afición, deporte o diversión, te damos información.



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La naturaleza te puede ayudar a "vivir" tu presente de una manera mas amena y divertida, diciendo adiós al estrés y a las preocupaciones, todo ello  "sin medicamentos" solo basta con ganas de "sentirla", buscar una ruta, y andar y andar, sintiéndote parte de ella e integrándote en el paisaje, nunca "adaptando" el mismo, a tus gustos, necesidades y caprichos.

Playa San Juan-Playa de Agua Dulce

 (Circular)

Distancia recorrida: 3,8 kilómetros. (Ver Mapa)

Denominación Oficial...Sin denominación oficial ni homologación.
Dificultad del recorrido: Comienzo FÁCIL Bajada y subida hasta  y desde La Playa de Agua Dulce REGULAR  Final FÁCIL.

Precauciones a tener en cuenta:...¡¡MUCHO CUIDADO!!...de no bajar hasta la antigua casa en ruinas de La Playa de Agua dulce, los escalones metálicos están podridos y los muros se están cayendo, hay caída continua de cascotes.

Fecha de la ruta: 12 de febrero del 2012.
Tiempo empleado:   2 horas 25 minutos
.
Flora silvestre observada: Tabaiba, Aulaga, Tarajales, venenero (tabaco moro) Tuneras de hijos chumbos.

Fauna silvestre observada: Gaviotas, tórtolas, cernícalos palomas bravías, andoriña

Puntos de interés turístico: El litoral para observar La Gomera y la playa de Playa San Juan,

Puntos de interés histórico: El Muelle Viejo de Playa San Juan, El Horno de Cal y la gran Cueva detrás del Horno de Cal, todo el Playa San Juan.

 

NOTA DEL AUTOR: Si por alguna razón no entiende alguna palabra, nombre o expresión consulte nuestro diccionario canario.

 Y recuerde que debe:...(Pinchar siempre en las fotos para ampliarlas)    

 


 

Playa San Juan.

 

   La Autopista del Sur cruzando Fañabé como se suele decir, va de bote en bote,  todo tipo de vehículos adelantamos y nos adelantan, tampoco vamos muy ràpidos, sobre noventa por hora, no hace viento y el Sol calienta en esta parte del Sur, cuando acabamos de pasar el cruce de Adeje, nos llama la atención un "parapentista" que maneja con mucha habilidad el "aparato" volador, cruza volando sobre nuestro coche y  va dando vueltas para ir perdiendo suavemente altura, lo vemos como "aterriza" cerca de la Atalaya de Arriba, en una explanada cerca del Barranco de Las Torres, Llegamos al cruce de Guía Isora y tomamos la dirección a Armeñime.cogiendo la TF-47.

 

  Desde que dejamos la autopista TF-1 en el cruce de Guía de Isora y Adeje, y desde Armeñime p'alante, el Sol ya no se ha ocultado, ahora parece que quiere por fin hacer su trabajo de calentar un poco tierras, animales y personas, el día es ahora radiante no hay  nubes y hace hasta calor,  paramos en la Gasolinera de Mar Azul, para tomar un cortado, la estancia fue breve, mientras en la tele daba el partido del Tenerife contra el Coruxo (0-1 a favor del Tete) nosotros continuamos viaje hacia Playa San Juan, con la ilusión de que al menos hace buen día y La Gomera luce en todo su esplendor allá en el horizonte.

 

  El aparcamiento está justo en la desembocadura del Barranco de San Juan, presenta sitios de asfaltados y otros descarnados donde la tierra y los baches han hecho aparición, no estaría de mas, que el Ayuntamiento de Guía de Isora, volviera a empichar el mismo, dado la gran afluencia de bañista a la cuidada Playa del Muelle Viejo. Turistas, "indígenas" y visitantes aparecen sobre sus toallas tostándose al Sol, el Muelle Nuevo aparece con los "bermeanos" amarrados y sopla una ligera brisa, que para nada molesta, al contrario a nosotros nos vendrá bien para subir las "escaleras" detrás del Horno de Cal,  y cuando bajemos hasta la edificación en ruinas de La Playa de Agua Dulce.

 

 El Horno de Cal

  

 Playa San Juan vivía antiguamente de la pesca, pero sobre todo de la "calera", y después de la Fábrica de conservas de Pescado, situada en lo que se llama ahora la Hoya La Fábrica y que está abandonada desde hace mas de 30 años, pasando después sus aledaños a uso agrícola de plantación de platanera y flores ornamentales, pero sin duda lo mas antiguo y "famoso" es el Horno de Cal, ahora muy bien restaurado y que presenta un cuidado aspecto con la tosca blanca bien labrada de su estructura y el paseo costero y jardines de sus aledaños. El Horno de Cal de Playa San Juan es un tipo de construcción que antaño era normal verlo en las costas de Tenerife, donde existiera un espigón, muelle o un simple embarcadero, dado que la materia prima se traía en veleros primero, y luego en vapores desde Gran Canaria o Fuerteventura.

 

  Los hornos de cal, en Canarias "caleras", son construcciones que se solían hacer de ladrillo refractario, tosca, o piedra y barro, consta de una estructura de unos 10 metros de altura como mucho, que se denomina "cuba de carga", con un boca en su parte superior, por donde se introduce las piedras de cal, (Carbonato cálcico) en Canarias se le denomina "caliche", junto con carbón, leña, o como en Fuerteventura que se le echan también aulagas, las cuales se van apretando al tiempo que se le ponen encima las piedras de caliche, capa a capa, en la parte inferior, que se le conoce con el nombre de "hornilla", es por donde se le pega fuego, y por donde se recoge la cal una semana después, cuando se haya enfriado la calera, la temperatura en el interior suele alcanzar casi los mil grados, y tarda hasta cuatro o cinco días en calcinar toda "la carga". y otros tantos en enfriárse.

 

La cal en Canarias era hasta el siglo pasado un producto fundamental, tanto para la construcción de casas, paredes y muros, como para impermeabilizar, tejados tanques, tanquillas y atarjeas. para "pintar" (enjalbegar) las casas por dentro y por fuera. para "majanar" lindes de propiedades. En cuestiones higiénicas, se utilizaba para echarla a las aljibes, para que el agua no se pudriera y estuviera siempre "clara", para enterrar un cadáver y que este no oliera tanto, ni transmitiera virus o infecciones a personas y animales, para desinfectar cuadras, gallineros y goros.

 

  Avanzamos como un "guiri" mas por el cuidado y bien ajardinado paseo de la playa, buganvillas, palmeras (que manía que tengan que se "cocoteras") y setos, que junto a bancos ofrecen a los visitantes de  Playa San Juan, un lugar donde tomar el sol, pasear o relajarse mirando el mar, u observando como los pescadores "avituallan" y desembarcan sus navíos, falúas o lanchas, con los que habitualmente salen a faenar.

 

 La Gran Cueva junto al Horno.

 

 Pegado al Horno de Cal, hay unas grandes cuevas, que antaño eran utilizadas como "amarradero" de burros, camellos y mulas, que se encargaban de transportar tanto el "caliche" del muelle, como la cal ya elaborada hacia el interior de la isla, o en sacos de vuelta a algún barco de vela o lanchas para cargar con destino a la exportación, las cuevas me consta que después fueron también utilizadas como corral de cabras, aunque seguramente en época guanche, y dado sus grandes dimensiones y profundidad, llegó a ser usada como "auchon" (cueva que era destinada a la vivienda). las cuevas están tapiadas y una valla con un cártel avisa del peligro de derrumbamiento y caída de piedras.

 

 Subimos  las escaleras junto a la cueva y situadas enfrente de la playa de Callaos de "San Juan", este es el aspecto original de la misma dado que después se construyó una escollera y se le agregó arena a la que está junto al Muelle Viejo, "cortándola" en dos partes totalmente diferentes y variando las corrientes marinas, al tener ahora en medio de la misma el espigón de abrigo.

 

 La "Cabeza de la Serpiente"

 

 Las escaleras son de lajas y cemento, con muros de tosca blanca perfectamente levantadas por manos de un cantero experto, con toda seguridad hecha por alumnos de cantería de los programas de inserción del INEM, al que se aportaban fondos FEDER de la UE, para el fomento del empleo, y el Ayuntamiento de Guía se ve que "aprovechó" bien dicho dinero para restaurar el Horno, y adecentar el antiguo sendero que siguiendo la Costa llegaba hasta la Galería del Morro en el Barranquillo del Roque. Al llegar a la parte alta, cogemos el paseo de la izquierda para ir hasta el mirador de la "Cabeza de Serpiente" situada encima mismo del Horno de  Cal, y desde donde se puede apreciar una buena y magnífica panorámica del Puerto y de la Isla de La Gomera, la cual luce brillante allá en el mar, a  veinte y pico kilometros de Playa San Juan y Alcalá, los puntos de Tenerife mas cercanos a la Isla Colombina.

 

 La escultura ya presenta los clásicos "grafiteos", los "sprayeros" se  han esplayado en la obra que con tan buen gusto el artista ha plasmado utilizando tosca blanca, cemento y hierro. Desde la "Serpiente" se ve el Ferry de la Palma en el horizonte casi mas cerca de La Gomera que de Tenerife, con el zoon de la cámara acerco la imagen pero la falta de un trípode me impide sacar una foto con total nitidez, las tabaibas dulces son las reinas vegetales del lugar, seguimos por el camino empedrado subiendo y bajando lomos y hoyas, al rato que nos sentamos en unos bancos de piedra hechos con la base de cantos de tosca y una gran y  pulimentada laja encima, para observar La Gomera.

 

  La Cueva de los Cerebros y el Arco de Piedra (sumergidos)

 

  Desde la Punta del Paso del Palo vemos a una "zodiac" cerca de la Punta del Roque de Mataoveja, sin duda que estarán a ver si logran encontrar la Cueva de Los Cerebrospara realizar alguna inmersión submarina, hay en estudio un proyecto para declararla Cueva Natural submarina de especial protección. La cueva es origen volcánico, la cual se formó al entrar en contacto la lava de una erupción de hace casi un millón de años,  con el agua del mar y al  enfriarse su parte exterior, se formó una especie de "cáscara" quedando una especie de "tubo" o conducto interior por donde la lava seguía fluyendo a mas de mil grados, mientras el volcán seguía activo y expulsando lava, su caudal era cada vez menor y a medida que menguaba el conducto interior se quedaba "hueco", al tiempo que formaba un "laberinto" de pasillos y grutas submarinas, que después fueron siendo colonizadas por la flora y fauna marina.

 

 De esto resultó una cueva con múltiples pasillos de diferentes alturas que desembocan en un oquedades de unos tres metros cuadrados donde se puede salir a la superficie a respirar aire según sea el estado de la marea, y la boca de entrada alcanza una profundidad de diez a doce metros. Se pueden encontrar chuchos, morenas y pulpos de gran tamaño, así como  camarones y langostas del "país". pulula algún mero de considerables dimensiones. En el exterior abundan las viejas, sargos, y salemas que en grandes bancos suele hacer una visita para comer el musgo que hay pegado a las piedras, la cueva es un paraíso para los gusanos de fuego, de todas formas bajar hasta la Cueva de Los Cerebros y el Arco de Piedra, también en la misma zona, no es fácil siquiera para expertos buceadores, siempre debe irse con "guía", dado las grandes corrientes de fondo que presenta siempre la zona. De todas formas soy de los que está a favor de "prohibir" la inmersión debido al carácter de espacio natural muy "sensible" del lugar.

 

La Casa en "ruinas" de La Playa de Agua Dulce.

 

 Después del Paso del Palo entre balos, cardones y tabaibas dulces nos encontramos con la "puerta" de entrada de la Casa de La Playa de Agua Dulce, los "sprayeros" han llegado hasta aquí también, sus "horteras" pinturas de spray son como un "mamellazo" que nos damos contra una el canto de una puerta, visualmente hablando, el lugar lo conozco desde hace mas de treinta años, y cada vez que lo visito lo encuentro mas deteriorado y abandonado, la "casa" es una construcción de principios del Siglo XX, hecha a base de  muros de piedras y cemento, con arcos y esquinas de tosca blanca labrada, se edificó para que sirviera de cobijo a la "bomba" y a su mecánico, que tenía que elevar hasta la cercana Finca de Agua Dulce, un caudal de agua dulce (de ahí el topónimo) para regar tomateros y posteriormente plataneras.

 

 Se baja a la Playa y a la Casa de  Agua Dulce, por unas escaleras de cemento que tiene 156 escalones, los cuales disponen de "quitamiedos", o una baranda de cemento de un metro de altura, dado el precipicio que existe desde la altura hasta el agua del mar, que es de unos 40 metros o cincuenta metros de desnivel, la escalera fue construida en el risco con la ayuda de piedras, poleas y garruchas. Nosotros aprovechamos un "banco" que está resguardado en un cejo, en una de las  curvas de la escalera, la cual tiene una longitud  de unos doscientos metros. Nos paramos a desayunar, un bocadillos de atún con encebollado y una cervecita, mientras le dábamos un mordisco al pan, miramos con relajación hacia el horizonte donde las "manchas" blancas en la Isla de La Gomera, se identifican enseguida con los pueblos norteños colombinos, Hermigua, Agulo, Las Rosas, y Vallehermoso.

 

 Después de meter todos los "atarecos" de la comida y bebida en la mochila, seguimos p'abajo, le digo a mi acompañante que tenga mucho cuidado, al llegar a la escalera de hierro y cemento, está cada vez mas corroída por el efecto del salitre, y la ferruja del hierro la hace muy  frágil y peligrosa al pisar en sus peldaños, me quedo solo en la casa y mi "compaña" se va hacia los callados de la playa a tomar el sol y mojarse los "tubillos", saco con prisa las fotos, sin quitar ojo a los muros de piedra y cemento que parecen amenazantes, y dan la impresión de que se pueden venir abajo en cualquier momento, llego hasta casi el borde del agua del mar para sacar unas fotos de frente, de la cara que da hacia la "marea", hacia La Gomera desde el charco que hay la Isla redonda de la "Aguada" de Colón, parece ahora mas clara y diáfana, con una perspectiva "rente" al agua.

 

 La Casa tiene dos estancias, separadas una de la otra, en la primera según bajamos de la escalera, se ve aún las tanquillas donde se iba acumulando el agua para ser bombeada, heca a base de ladrillos de barro y con revestimiento de cemento, en el otro "cuarto" se puede apreciar aún los cuatros hierros que sirvieron de anclaje al motor siguen allí, erectos y descansando sobre una buena base de dos cuadrados de hormigón, para que amortiguará en lo posible, el movimiento de la máquina, a un lado en otro, los arcos de medio punto permanecen todos intactos salvo los que dan hacia la Playa que se han caído, en el "patio" exterior, unas canalizaciones de barro cocido, servían para achicar el agua que los temporales y marejadas chingaban hacia la Casa, para evitar su inundación, dado que los muros son de unos dos metros de altura, para evitar y minimizar en lo posible el constante batir de las olas de las "maresías" contra los muros de la construcción.

 

 Dejamos con pena atrás la Casa de la Playa de Agua Dulce, seguramente que en otro país ya hubiera sido restaurada, o incluso impedido su deterioro, se le podría dar un fin turístico o cultural, a la misma y recuperar algo del patrimonio de construcciones costeras del siglo pasado, como bunkers de ametralladoras, muelles viejos, faros en desuso, hornos de cal, salinas y casas como la que aquí hemos descrito. Jadeando y con la lengua fuera llegamos de nuevo al sendero de tierra, después de haber subido, descansando dos veces los 156 escalones del entrañable y "olvidada" casa, que a diario casi "besa" las olas, cuando hay marea alta o fuerte marejada.

 

Playa del Roque.

 

   El camino de tierra es estrecho pero limpio y llano hasta la Playa del Roque de Mataoveja, desde arriba miramos como la espuma de las olas han desaparecido en la "calita", hay bonanza y el mar apenas se mueve, sobre una laja cerca del Roque un cazar (pareja de hembra y macho) de gaviotas parece absortas de nuestra llegada, se ve que están "hartas" de comer, dado que por la zona abundan los "restos" de comidas de barcos y pesqueros, de los cuales dan buena cuenta al tiempo que "limpian" la superficie del mar de restos orgánicos, no comprendo aún porque la gente tiene esa "inquina" a la gaviota, es verdad que es un ave oportunista, pero debemos tener en cuenta que sin ellas, nuestras costas, puertos, barrios y pueblos costeros "apestaría" a perros muertos, dado que nadie se preocuparía de "barrer" el mar, y su litoral.

 

  Subimos por el sendero que discurre paralelo a la margen izquierda del Barranquillo del Roque (mirando desde el mar) entre cardones, balos y los "dos" tipos de tabaibas, unos espinos también asoman por la chapa del barranco y los verodes ofrecen su blanquecina estampa, cuando está floridos, como es en esta época, escarbaderos de conejos con sus "cagarrutas" encima, costumbre de los machos que para marcar territorio, suele defecar al tiempo que hacen un hoyo en la tierra. Llegamos hasta la Galería del Morro, situada casi en el fondo del Barranco del Roque, de la cual solo vemos y hemos podido sacar unas fotos de su "terrera", dado que el camino de bajada ha sido borrado por completo por el efecto de la erosión de las lluvias y porque ya no se transita al estar la galería de aguas inutilizada.

 

La Hoya La Fábrica.

 

  Regresamos a Playa San Juan por un sendero que discurre lo mas cerca posible al vallado de la Finca de Agua Dulce, aunque la valla está rota en algunos tramos un cartel en castellano e inglés dice claramente "Prohíbido el paso, propiedad privada" , seguimos con la brisa del Nordeste en la cara teniendo siempre en nuestro "parabrisas" a la Isla de La Gomera, "la Serpiente" y Playa San Juan, aunque  no hace calor tomar algo de agua refresca un poco y ayuda en la pateada, una huertas "semi-abandonada" de cactus ornamentales nos llama la atención, una veintena de cardones floridos también, pero las "afotos" son para el "cactus de lana" que solitario parece un candelabro en misa, presenta una perspectiva  y panorámica magnífica dado que justo detrás luce el Puerto de Playa San Juan, dándole un aire de "postal" turística a la foto.

 

 El sendero que discurre por la Hoya de la Fábrica, está tan limpio y cuidado por el continuo deambular de turistas, que parece que a diario el Ayuntamiento de Guía Isora manda a sus operarios a barrerlo, la hoya tiene cañeros, verodal, cardonal, tabaibal y pencas tintas, tan frondosas que se nota que por el subsuelo corre agua dulce a raudales, hasta hay  un eucalipto, un Laurel de Indias, y un sauce llorón, sin contar la gran cantidad y altura que los tarajales alcanzan en este lugar.

 

 El topónimo se debe a la existencia, aún en pie aunque en desuso de la antigua fábrica de conservas de pescado de Playa San Juan, fábrica que daba trabajo a casi un centenar de vecinos del lugar, la Fábrica la cual también se conocía con el "mote" de " La Rajita", en semejanza a la homónima de la Gomera, se montó para aprovechar los recursos pesqueros de la zona de Playa San Juan, en Alcalá había otra instalación parecida, su producción se dedicaba enteramente a la exportación, y era el Sancho II, el Santa Úrsula, o el Amelia, barcos de cabotaje de la naviera de Don Álvaro Rodriguez López, donde se cargaban las "latas" hasta el puerto de Santa Cruz, donde eran transferido  a un buque de mayor tonelaje.

 

 El proceso era sencillo se cogían las sardinas, caballas o albacoras, o bonitos en la época de la "zafra" de los túnidos, (de abril a diciembre), se descargaba el pescado (caballas y sardinas de madrugada) en el Muelle Viejo, luego se cargaba y transportaba hasta la Fábrica, la cual estaba a una prudencial distancia de 2 kilometros del pueblo para evitar los fuertes "olores",

 

 En una cámara de vapor se guisaba, procurando no pasarse en la cocción, se dejaba enfriar un poco y aún "tibio" pasaba a unas mesas donde se "raspaba" (limpiar) para luego su carne dejarla en "adobo" de aceite de oliva unos dos días, para luego "enlatarlo" con el mismo aceite de la maceración.

 

 Ahora todavía Playa San Juan se dedica a la pesca, pero hay proyecto de construir,  un complejo de dos hoteles de lujo, con una mil y pico plazas alojativas. "Desandamos" lo andado y bajamos lo escalones cerca de la gran Cueva, pasamos por delante del Horno de Cal, donde escuchamos el acento "peninsular" de unos turistas jóvenes, sacándose unas fotos, con el paso acelerado pasamos por delante de las "antiguas" cuevas que hay en la misma Playa  y las cuales servían de viviendas y "taller" de carpinteros de ribera, hasta no hace muchas décadas a los pescadores de la zona, y que ahora están con una valla para impedir el paso dado el peligro de desprendimientos y derrumbe que presentan.

 

 Desde el viejo espigon de piedra de cantería, que me recuerda mucho al muelle del Puerto de La Cruz, me lanzo al agua con la intención de cruzar a nado hasta la arena, donde pienso "lagartear" mi piel, bajo los rayos invernales del sol tinerfeño,  a mi de Playa San Juan siempre me ha gustado la pequeña "calita" que ha quedado entre el Muelle Viejo y la escollera del "Nuevo", y es allí donde nos tumbamos al Sol, para calentarnos y broncearnos, pero también para hacer tiempo, dado que al pasar por un bar típico de "puerto" hemos encargado una "paellita", la cual tardará entre una cosa y otra una media hora larga, tiempo mas que suficiente para "mandarnos" un baño, tomar el Sol y "endulzarnos" después en las duchas que allí existen.

 

FIN

 

Mas fotos de la ruta:

(Haga clic sobre las fotos para ampliarlas)

    

 

 Fotos: © Copyright 2012.

Uche Perdigón Díaz

Textos:

© Copyright  Uche Perdigón Díaz 2012


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