Casas del Camino Real

Fasnia,

 Tenerife.

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La naturaleza te puede ayudar a "vivir" tu presente de una manera mas amena y divertida, diciendo adiós al estrés y a las preocupaciones, todo ello  "sin medicamentos" solo basta con ganas de "sentirla", buscar una ruta, y andar y andar, sintiéndote parte de ella e integrándote en el paisaje, nunca "adaptando" el mismo, a tus gustos, necesidades y caprichos.

Fasnia-Güímar (Por el Camino Real)

Distancia a recorrer: 15,9 kilómetros. (Ver Mapa)

Denominación Oficial...Camino Real del Sur
Dificultad del recorrido: Comienzo FACIL hasta el Barranco de Erques REGULAR, bajar y subir Erques, FÁCIL...desde El Escobonal a La Ladera de Güímar. REGULAR  La bajada de la Ladera de Güímar, FACIL...de la Ladera a la Plaza de San Pedro de Güímar.

Fecha de la ruta: 10 de diciembre del 2011.
Tiempo empleado:   6horas 30 minutos
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Flora silvestre observada: Juagarzos,, gamonas, cerrajas, vinagreras, cardones, magarzas, tuneras, tabaiba, tabaiba dulce, tabaiba majorera, piteras, zarzales, bejeques, verodes, incienso,cornicales, hierba risco, cañeros.

Fauna silvestre observada: ,Cernícalos, tabobo, capirote, tórtolas, palomas, mirlos, andoriñas, pájaro ratonero, pájaros chilines, pájaros pintos, pájaros milleros,lagartos tizones.

Puntos de interés turístico: El Barranco de Herques, el Acueducto de El Lomo de Mena, La Iglesia de San Pedro de Güímar.

Puntos de interés histórico:  El Tagoro de la Montaña de Beñamo,  y la Ermita de San José (Siglo XVIII) en el Escobonal derruida en 1927 debido a un temporal.

 

 

NOTA DEL AUTOR: Si por alguna razón no entiende alguna palabra, nombre o expresión consulte nuestro diccionario canario.

 Y recuerde que debe:...(Pinchar siempre en las fotos para ampliarlas)   

 

 

 


 

 Fasnia

 

 

 En la Estación de Guaguas de Güímar, solo la mujer de la limpieza, los chófer, el jefe de estación y nosotros dos utilizamos la misma, unos para trabajar y los otros dos para intentar "viajar" hacia Fasnia, por la Carretera Vieja del Sur, o como se llama ahora oficialmente  la (TF-28) la antigua Carretera General del Sur, Santa Cruz Guía de Isora, pero como todo cambia a veces sin sentido alguno como en este caso, donde la población se resiste a llamarla "té efe veintiocho", y se conoce mas bien como Carretera "Vieja".

 

 Hoy es la "noche blanca" en Güímar, por eso hemos madrugado, para que no nos tranque todo el barullo de los ventorrillos y las calles cortadas, lo cual nos obligaría a dar un rodeo para llegar a la Iglesia y Plaza de San Pedro, que es nuestro objetivo final, para la conclusión de la jornada senderista del Camino Real del Sur, desde Fasnia a Güímar. Son las ocho y media en punto y la guagua (35) con destino a Granadilla por Fasnia y Arico, sale despacio de la Estación en busca del Puente de Guaza, el "Badén" y la Ladera, nos esperan unas cientos de curvas hasta Fasnia, pero subir en guagua la Ladera es una delicia por las impresionantes vista desde la carretera y el Mirador de Don Martín.

 

 La guagua ha subido la Ladera sin que de frente se cruzará con ningún vehículo, pero yo estaba mas  pendiente de mirar hacia las "Ventanas de Güímar" (ruta en proyecto para el futuro) que mirar hacia el Valle, casi sin darme cuenta llegamos al túnel de "piedra" previo al Puente sobre el Barranco de Herques, así que tan solo quedan 2 kilometros para llegar a Fasnia y poder comenzar la ruta senderista.

 

 Llegamos a Fasnia  (460 metros sobre el nivel del mar) sobre las nueve de la mañana, el cielo aparece con cirro cúmulos (borreguitos) pero el viento es cálido y hay "siroco" (polvo de arena del Sáhara en suspensión) se presenta para la jornada lo que antaño se llamaba un "tiempo de Levante" o "Siroco", antiguamente cuando amanecía con unas características meteorológicas parecidas  a las de hoy, los agricultores del Sur de Tenerife, pero especialmente los de Fuerteventura y Lanzarote, montaba guardia, con cacharros preparados y aulagas verdes amontonadas (para hacer "jumo") porque seguramente la llegada de langostas era inevitable, plaga que arrasaba cosechas enteras en toda la Comarca y en especial en la de Agache.

 

   La última "gran plaga" de langostas que afectó a Canarias tuvo lugar entre los años 1878-1879, llegando a emigrar de Lanzarote y Fuerteventura, casi la mitad de la población en edad de trabajar, debido al hambre posterior que llegó ha haber. Recuerdo oír contar a  mi madre y mi abuela la "plaga del 54", como arrasó los tomateros de la Finca del Conde de Abrante (Cuevas Blancas y Santa María del Mar), y como los trabajadores se ponían a "aventarlas" y hacer humo para espantarlas, no dejaron sino los troncos pelados. En esta edición de aquella fecha de La Vanguardia se haba de tal evento catastrófico, acaecido en Canarias. Hoy en día la "fumigación" de la ONU (en concreto de la FAO ) en el Sahel (Mauritania, Argelia y Niger) han hecho que la "langosta" sea un vago y triste recuerdo en la memoria de la gente de avanzada edad.

 

 Pero seguimos bajando por la Carretera de Los Roques (TF-620) en busca del Camino Real del Sur, hemos partido de la denominada antigua Carretera General del Sur, ahora  (TF-28)  donde nos dejó la guagua, y después de entrar en una "venta de las de antes",con su mostrador de madera, sus gavetas y el cristalito delante del mostrador, entramos para poner la primitiva, ya que ahora es la Delegación de Loteria del Estado en Fasnia, regentada por una señora muy amable, y nos llevamos la grata sorpresa de los recuerdos del pasado, cuando íbamos con media peseta a comprar "pastillas" de " a perra", o medio paquete de mantequilla "La Niña" para merendar, la cual era envuelta en aquel papel de color gris, (papel estraza).

 

 Ya se acerca la Navidad, y la decoración por fuera del edificio Municipal,  situado en la curva de la Carretera que baja a Los Roques,zona antiguamente conocida como Lomo del Viento, ya llegan los días de rosquetes y truchas, y así lo atestiguan unos sobrios pero "decentes", cubos envueltos en papel de regalo hacen a modo de decoración callejera navideña, veo también algunas bombillas y paneles de luces decorativas, pero de estas últimas pocas, se ve que la "austeridad" ha marcado la pauta a la hora de decidir como "alegrar" las calles por tan señaladas fechas, cosa que desde aquí aplaudo, dado que no está la cosa para tirar voladores, en lo referente al dispendio de gastos.

 

En menos de cinco minutos ya estamos en El Chinquejo, donde se sitúa El Calvario y un poco mas abajo en el cruce del Llano del Cuchillo, el Camino Real lo cogemos a la izquierda siguiendo el cartel que señala la dirección del siguiente pueblo, El Escobonal caminamos hacia el Lomo de Tabares donde se sitúa el campo de futbol que rodeamos, y justo en la curva del mismo aparece la obra de restauraciòn de la llamadas Casas del Camino Real, una espléndida "hacienda" con una serie de edificaciones independientes unas de otras, de puro estilo arquitectónico rural canario.

 

 El paisaje es "blanco" total, la tosca (científicamente puzzolana) es la reina del entorno, estas piedras volcánicas son fruto de una potente y mega-erupción achacada por los científicos al Volcán de Montaña Blanca en Las Cañadas, una potente explosión originó una gran nube piroclástica que a velocidades superiores a cien kilometros hora, descendió desde la cumbre arrasando todo a su paso y el  ardiente polvo en suspension (1100 grados) se fue acumulando y al tiempo que se enfría se "solidífica", dejando una capa de tosca que en algunos lugares  (ver en el corte de la Autopista cerca del cruce de Las Eras) puede llegar a ser de mas de 20 metros de altura.

 

 Pasamos Las Crucitas y subimos entre vinagreras y paredes y pista de tosca erosionada desde la Hoya de Benigno hacia el Lomo la Tose, cogemos la calle del mismo nombre que está empichada y giramos hacia la derecha, después de dejar atrás a unos perros que solo ladraban de lejos, para suerte nuestra solo se limitaban a eso, a advertir que por aquel lugar ellos "vigilaban". En el barranquillo del Lomo la Tose existen dos  presas que al menos contienen algo de agua, por las "cagadas" en las piedras donde el nivel de agua, no las cubre observo que van a beber patos, tórtolas, palomos y milleros. Las gamonas crecen por todas partes, incluso nacen en el centro del Camino Real, pero no tiene esa bonita y erguida espiga llena de flores blancas con el "corazón" color lila, aquí el "jable" hace que las plantas tengan grandes raíces, las cuales crecen incluso decenas de metros en busca de la ansiada humedad del terreno donde mineralizarse, compruebo la antigüedad y grandiosidad de algunas tabaibas amargas, hay ejemplares que llegan a superar fácilmente los 2 metros y medio.

 

Barranco de Herques o Erques.

 

  Después de recorrer un llano vemos allí adelante, como a unos cincuenta metros el cartel explicativo del Mirador de Las Calzadas, espléndido sitio que da hacia el cauce del Barranco de Herques, desde donde podemos comprobar su gran profundidad porque no se ve el fondo, solo lo podemos ver si miramos hacia el Paso del Jurado, y La ladera de Las Calzadas, que es precisamente por donde sube el Camino Real una vez salvado el fondo del Barranco de Herques.

 

 Un poco mas abajo del Mirador hay una curva y una piedra totalmente plana y alisada, se nota como era usada antaño como descansadero de arrieros, bestias y caminantes, encaramados casi en la misma "fuga" desayunamos, compruebo que cuando no hablamos o hacemos ruido  al caminar, dado que botas y bastón metálico son muy "bulleros", el silencio se hace escuchar, es en ese momento cuando se siente la inmensidad y belleza natural de este rincón único de la Isla de Tenerife. El silencio de la naturaleza, tanto como sus sonidos son también patrimonio a cuidar y preservar, la contaminación acústica aquí no ha llegado del todo por ahora, y en un fenómeno muy a tener en cuenta a la hora de planificar políticas que salvaguarden y protejan los Espacios de Interés Ecológico Especial, dado que el excesivo ruido altera los comportamientos  y cambian el instinto de los animales salvajes, haciéndoles mas vulnerables sobre todo a la hora de alimentarse lo suficiente como para procrear con garantías de continuidad de las especies, que en el entorno afectado por la contaminación acústica habitan y  a veces llegan a ser especies endémicas en peligro de extinción.

 

 Cuelgo de nuevo mi mochila a la espalda, me aseguro con la correa el bastón a la muñeca de la mano, miro hacia el fondo del Barranco, suspiro, trago saliva  y me "lanzo" a mancillar y pulir por enésima vez, las centenarias lajas de la vereda que van haciendo curvas de serpiente por la ladera derecha del Barranco de Herques, bejeques, tabaibas y cuevas grandes y chicas aparecen por doquier, algunas han sido agrandadas en el pasado, para que sirviera de refugio a caminantes, animales y pertrechos en caso de fuertes aguaceros, cosa que en el Sur ocurre al menos dos o tres veces al año en épocas de lluvias (de septiembre a mayo).

 

  Según bajamos el camino se estrecha las lajas del piso aparecen mas pulidas, pero a medida que llegamos al fondo estás desaparecen por completo y el sendero atraviesa el mismo cauce, me imagino a los caminantes "esperando" acampados durante horas o días en una de las muchas cuevas de las Laderas del Barranco de Herques, después de un gran temporal de lluvias, que hiciera crecer su caudal hasta el punto de hacer imposible cruzarlo debido a la inexistencia de un "puente" adecuado para tal fin.

 

 El Saltadero de Las Calzadas aparece ante nosotros tan profundo como aterrador y vertiginoso, una vez se atraviesa el fondo por se puede retomar el Camino Real o alongarse a la fuga del Saltadero, el cual ofrece una panorámica espectacular cauce abajo, la vista llega hasta el llamado Paso del Anciano donde termina la recreación visual del "salvaje" e inhóspito Herques o Erques, si se apura la mente y uno se evade del presente, puede incluso sentir a los cabreros guanches, saltando con el regaton de piedra en piedra y bajando riscos  al tiempo que retumbaba el eco contra los riscales de las verticales paredes del Barranco de Herques...¡¡ah jaira p'arriba!!...es lo único que puedo identificar como ecos de un pasado no tan remoto.

 

 Al llegar al fondo mi acompañante me pregunta por un "extraño" mato que crece casi en el mismo cauce, "eso es una tabaiba majorera"...le respondo con aires de "botánico aficionado", la tabaiba majorera (Euphorbia Atropurpurea) es una de las euphorbias endémicas de Tenerife, a pesar de su nombre no crece en ninguna otra isla, en Tenerife es muy común en el Barranco de Herques, Ladera de Güímar, Santiago del Teíde, Masca y Macizo de Teno, puede llegar a medir mas de 2 metros de altura, también se le conoce con el nombre de tabaiba roja. sus hojas son de un verde mas oscuro que la tabaiba salvaje (Euphorbia Regis-Jubae) y la tabaiba amarga,  (Euphorbia Broussonetii) y mas común y extendida por todas las islas.

 

  

 Terminamos de subir La Calzada del margen derecho (mirando hacia el mar) del Barranco de Erques, ahora cogemos una pista de tosca blanca muy erosionada en la zona de rodadura, tiene unos profundos surcos debido al paso de las ruedas de los "yipses" que por aquellos lugares han substituido a los burros, mulos y camellos que hasta hace unos treinta años, servían a los agricultores para el acarreo y el arado de las huertas de jable, donde plantaban papas, millo y batateras.

 

El Escobonal

 

 La "surcada" pista y sus paredes que también son de tosca y presentan los mismo síntomas de erosión que la vía pública, nos lleva hacia el este, hacia la Montaña de Beñamo, ya lindando con El Escobonal, este lugar era "sagrado" para los guanches que en él, se reunían en el Tagoro allí existente, y cuyos restos apenas son perceptibles, debido en parte a la maleza, la erosión y sobre todo al descuido de las autoridades y organismo públicos, que en lo referente a lo histórico o religioso de nuestro pasado aborigen hace caso omiso, y no se gastan ni una perra en mantener, excavar o preservar el lugar para que pueda llegar a las futuras generaciones como legado cultural propio de una raza extinguida, sino en lo genes, si en la "cultura" y tradiciones como lo fue la del pueblo guanche, que durante mas de un milenio, habitaron las  tierras de Chinet. 

 

 

  La pista se allana, un cabrito bala, el cielo se aclara, el sudor ya no resbala y llegamos a la antigua ermita de San José destrozada,  no es rima asonante ni mucho menos lo que pretendo, la ermita del Escobonal fue edificada en el año 1745 y tumbada por un temporal de viento en 1927. dejando ahora unas ruinas, a la vista de todos pero un tanto inaccesibles por la cancela metálica y de tablas que tiene en la puerta y  encima estaba cerrada. Subimos de nuevo por el piche por la Calle Bayón,  para cruzar la carretera de acceso a la autopista (TF-617)  la zona de La Corujera nos da la bienvenida con un camino que discurre entre vinagreras, pencones y tabaibas, El Pozo La Tambora aparece y frente a el los raíles muy oxidados por donde circulaban las vagonetas para descargar el entullo que sacaban e iban acumulando en el centro del Barrando de Achacay, que al correr se llevaba cauce abajo piedras arena y todo el material que se había puesto allí durante años.

 

  Dejamos atrás el Barranco de Achacay que también se llama del Salto La Tambora aguas abajo de Pedro Díaz, y subimos por Las Melras hacia el El Arrastradero de la Montaña estos topónimos de La Comarca de Agache  (La Medida, Arrastraderos, La Resbala) se debe a que desde el siglo XVII hasta los primeros años del Siglo XX, la economía del lugar se basaba en el corte, limpia y embarque de la madera de los montes, incluida la resina o pez que se exportaban a Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, las "latas" (palo rectos de madera que se utilizaban para los cultivos de tomateros) eran cortadas y embarcadas por el Tablado en lanchas que eran luego izadas a borde de veleros y goletas de mayor tonelaje, y de ahí le ha quedado el nombre.

 

Lomo de Mena y su Acueducto.

 

 Cruzamos el Barranco de Llarena  con destino al Lomo del Bueno, el Barranco de Llarena se uno unos dos kilometros mas abajo con el de Las Goteras, en el Lomo del Bueno se nota el alisio que suele batir la zona con un viento persistente de unos 40 a 60 kilometros hora, de manera ininterrumpida de marzo a junio, de aquí en adelante el Camino Rea se "pega" a la Carretera General del Sur, no mejor dicho, es la Carretera la que se "arrima" al Camino dado que este estaba allí antes de ser construida a principios del siglo XX,

 

  Subimos por el lomo que conduce al Lomo Casetas de Abajo, cuando en una cuesta de tierra y a la derecha por todos talvés olvidada "veíase" la máquina de empichar,  no quiero emular a Becquer y el poema del "arpa", pero se me vino a la mente cuando recordaba cuando era niño, como los camineros de la Carretera del Sur, llevaban enganchada detrás del camión una especie de caja cuadrada que tenía una especie de chimenea en forma de abertura superior por donde echaban el piche caliente para que se mantuviera "líquido" mientras los otros peones alisaban los baches con arena o picón fino,  y después un operario provisto de unos gruesos y negros guantes, "chingaba" la zona reparada con un poco de piche casi hirviendo.

 

  Tristes de ver como el artilugio "caminero" (seguramente de casi un siglo de antingüedad) se pudre en entre tuneras, vinagreras e inciensos, después de subir una morra y llegar a una curva, donde le dicen Las Pilastras (nuestros antepasados el término "acueducto" lo desconocían) nos sorprende la visón del El Acueducto, la tarjea "área" presenta un aspecto magnífico, comenzada su construcción en el año 1927 a 1929, se trata de una obra de ingeniería civil destinada al paso del Canal de Güímar para llevar el agua extraidas de las galerías del Valle hacia el Granadilla, esperemos que sea conservado y restaurado cuando sea preciso, porque es una obra de ingeniería digna de ser admirada, y estudiada por las futuras generaciones, para que comprueben in situ, la importancia que el agua ha tenido y tiene en nuestras vidas diarias.

 

 

 El Acueducto está lleno de palomas que se posan entre sus pilastras que por el centro llega a medir mas de 20 metros de altura, llegamos al Asentadero  o los Asientos, este topónimo en realidad hace referencia a la existencia de un Tagoro, donde se reunían los achimenceyes  (representantes locales del Mencey) guanches para impartir justicia, reparto de ganado o de sus crías, y decisiones para el buen gobierno diario y habitual de la comunidad aborigen.

 

Pájara

 

 En Los Saltaderos es tal la cantidad de bejeques que presenta el ramillete que en su día era una magnifica flor amarilla, que me prometo a mi mismo ir por la zona en Mayo, cuando enrraman las cruces en Agache, para ver el espectáculo de una ladera toda florida por el amarillo chillon de la flor del bejeque o sayón, llegamos a una finca donde su dueño nos corrige, para que siguiéramos el verdadero "Camino Real", ya que en una bifurcación nos "pasamos" sin darnos cuenta, cuando le llamo la atención de la cantidad de chilines , que el lugareño llama "pájaros cagones", que habían escarbando el jable entre las parras, me señala hacia unos cardos cercanos a su casa, o al salón donde guarda los aperos, semillas y producto fitosanitarios, para tratar plagas de sus cultivos, la existencia de "pintos", los pájaros pintos (jilgueros) consumen las semillas de los cardos borriqueros como si de una golosina se tratara.

 

 Subimos por La Rabona hacia Los Alcaravanes, donde tenemos por fuerza que coger la carretera general, a ningún senderista le gusta el piche, pero cuando la fuerza obliga y no queda mas remedio, tenemos que seguir adelante ya sea por asfalto o tierra, lo importante yo creo es "disfrutar" del paisaje, Pájara por la Carretera "vieja" esta llena de contrastes, con sus antiguas  y modestas "cuevas-bodegas" excavadas en la tosca, y por otro lado bonitas casas y chalets, a parte de algún "llamativo palacete", porque así es Agache, pobre en recursos, pero digno y firme en el propósito de sacarle el mayor partido a lo poco que el entorno ofrece, todavía en la Comarca se nota el dinero "indiano", es una zona de fuerte emigración primero a Cuba y Venezuela y después hacia Santa Cruz y La Laguna, no nos olvidemos que cuando no  había autopista llegar de Fasnia o El Escobonal a Santa Cruz te suponía de dos a tres horas de horrible y estreche carretera.

 

 Vamos dejando atrás los "lomos" de Pájara a medida que avanzamos carretera adelante, Arrastraderos de Arriba, Las Moraditas, y el Lomo del Viento, quedan atrás las cuevas que se encuentran al lado derecho de la carretera sentido hacia Granadilla, permanecen algunas con las puertas rotas y en estado de abandono, pero otras conservan puerta y fechadura intacta, Por el Cardón cogemos la "Carretea Vieja", el Ayuntamiento ha plantado una filera de cardones en la misma, que le dan un aspecto cuidado y a la vez salvaje al lugar, subimos en busca del Camino Real que nos lleve hasta la Ladera de Güímar, por la calzada de piedra  que hay junto a la Carretera del Sur, unos doscientos metros después de la Curva Marrera.

 

 

 La Ladera de Güímar

 

Según avanzamos por la Vera de Marrera, la calima no nos deja ver con nitidez mas allá del volcán del Güímar o Montaña del Socorro, el Pico del Valle y el Pico Cho Marcial se ven difuminados en un tono azul "humo de discoteca", que hace imposible que ninguna foto salga con la claridad necesaria, siquiera para ser publicada ni visionada de manera particular. Vajar Las Vueltas de Magiñeme o de La Ladera, mas que un ejercicio físico es un placer destinado a personas amantes de la naturaleza, y que puedan admirar la grandiosidad, aunque ahora luzca pardo, amarillento y reseco, y el antaño verdor que sus cultivos de tomateros,  platanera, aguacates, y casi todas las frutas tropicales que existen, y son aptas para el consumo humano, eran sembradas y cultivadas en el Valle de Güímar desde Chajaco, pasando por el Taro, La Hidalga, Guaza y Badajoz. Pero el valle ya no es lo que era y desde arriba se nota, las "heridas" abiertas por la explotación de áridos es una cicatriz que tardará cientos o incluso miles de años en ser restañada.

 

   Cruzamos la Carretera General del Sur  y cogemos la Calzada de Magiñeme, el sendero de tierra y piedras está resbaladizo debido al pastoreo de cabras, que van soltando los cascajos dejando las pequeñas piedras suelta, que parece que vas caminando y bajando sobre bolas y cojinetes. Me meto un resbalón que casi me esconcho la rodilla, gracias al bastón metálico el cual quedo haciendo un arco que no senté el culo en el suelo, con el consiguiente golpe en el "güesito dulce" (cóccix) con el dolor que provoca, pues no me pasó nada salvo el susto, al llegar a Magiñeme, el sendero presenta unos antiguos bancos hechos de piedra y barro, por los antiguos usuarios, donde tomamos algunas fotos "acostados" a manera de sofá, la "perrera" cercana hace que los ladridos de los canes que allí son recogidos retumban hasta el Mirador de Don Martin.

 

Güímar

 

 Güímar nos espera calurosa, resumando sudor y algo cansados mas bien por la bajada de la Ladera avanzamos hacia la antigua Goymar,  mirando mi muñeca izquierda donde el reloj deja de ser adorno, para retomar su función de dar la hora cuando se le requiere, y estar las 24 horas del día dispuesto a elle, sin "rechistar" ni adelantarse y menos atrasarse, que la amenaza de los "móviles" es real y puede terminar de acabar con ellos para siempre, hasta el reloj de pulsera está amenazado, la de los campanarios incluso "molestan" al dar la hora en algunas ciudades hay peticiones para que sean "silenciados", me resisto a "traicionar" ciertos principios, costumbres y lugares, aceleramos el paso a pesar del calor, y la "peste" de una granja de gallinas cercana,  la "noche blanca" guimarera es motivo para nosotros de preocupación, debido al corte de calles y al consiguiente "tranque" del coche  hasta la mañana siguiente.

 

 Bajamos por el descuidado Barranco de Guaza siguiendo el antiguo Camino Real por La Fajana, senda que partía de la Plaza de San Pedro bajaba por Las Cuatro Esquina hasta la Calle La Laguna, para luego  cruzar la actual carretera del Puertito (TF-61), hasta el Camino de la Vera,  pues precisamente ahora estamos subiendo la cuestita empedrada, para buscar la Camino de la Vera de Abajo, cruzamos la Carretera de acceso a la Autopista por el Puertito, y seguimos por la Calle de La Laguna, nombre que se dio  en el año 1931, a dicha calle en reconocimiento a la Ciudad Universitaria por parte de todos los estudiante guimareros, enfilamos y subimos por la Calle de San Pedro Abajo hacia la Plaza de San Pedro, lugar ahora desierto dado que la "novelería" está en la Avenida Santa Cruz, que divisamos llena de ventorrillos y puestos de golosinas, en aras de la celebración de la "Noche Blanca" de Güímar,  a la sombra de los árboles de la Plaza de San Pedro, descansan unos globos gigantes dispuestos para ser inflados como ornamentación festiva para la noche en vela que se avecina a los vecinos y visitantes de Güímar.

 

FIN

 

 

 

Mas fotos de la ruta:

(Haga clic sobre las fotos para ampliarlas)

 

 

 

 Fotos: © Copyright 2012.

Uche Perdigón Díaz

Carmen Perdigón Díaz

Textos:

© Copyright  Uche Perdigón Díaz 2012


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