Sendero de Chinamada

a Punta del Hidalgo

Tenerife.

De senderismo como afición, deporte o diversión, te damos información.



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La naturaleza te puede ayudar a "vivir" tu presente de una manera mas amena y divertida, diciendo adiós al estrés y a las preocupaciones, todo ello  "sin medicamentos" solo basta con ganas de "sentirla", buscar una ruta, y andar y andar, sintiéndote parte de ella e integrándote en el paisaje, nunca "adaptando" el mismo, a tus gustos, necesidades y caprichos.

Cruz del Carmen-Chinamada-Punta del Hidalgo

Distancia recorrida: 12,8 kilómetros. (Ver Mapa)

Denominación Oficial...Sendero PR-TF 11. Cruz del Carmen a Punta del Hidalgo (por Chinamada)
Dificultad del recorrido: Comienzo REGULAR Bajada de Las Hiedras resbaladiza, Recorrido hasta Chinamada FÁCIL  Final DURO, bajada infernal (estaba lloviendo) desde Chinamada a La Punta.

Precauciones a tener en cuenta:...¡¡TENER CUIDADO!!...En las Hiedras, resbala mucho siempre está húmedo, ¡¡CUIDADO!! en la bajada desde Chinamada, con "alongarse" al precipicio. ¡¡NO SALIR NUNCA DEL SENDERO!! en toda la ruta.

Fecha de la ruta: 4 de octubre del 2011.
Tiempo empleado:   5 horas 45 minutos
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Tiempo meteorológico: Llovizna en la salida, fuerte lluvia con "bochorno" desde Cabezo de Toro a Chinamada, nublado con calor al llegar a la Punta del Hidalgo.
Flora silvestre observada: Brezo,Faya, Til, helechos,viñatigo,cañeros,tabaco moro, piteras, tabaibas y tuneras.

Fauna silvestre observada: ;Mirlos,Paloma Rabiche, ratoneros, cernícalos, Gaviotas, andoriñas.chuchangas.

Puntos de interés turístico: El Caserío de Chinamada, El Monumento a Sebastián Ramos el Puntero, y el Roque de los Hermanos en Punta del Hidalgo

Puntos de interés histórico: La réplica de la Torre del Conde de la Gomera y Punta del Hidalgo

 

NOTA DEL AUTOR: Si por alguna razón no entiende alguna palabra, nombre o expresión consulte nuestro diccionario canario.

 Y recuerde que debe:...(Pinchar siempre en las fotos para ampliarlas)    

 


 

Las Hiedras.

 

 El Sol hoy amanece oculto, los negros nubarrones han aparecido por el sureste, cae una ligera y fina llovizna en la Cruz del Carmen y no hace frío a pesar de ser las ocho de la mañana, hoy el tiempo amenaza lluvia con "bochorno", dado el componente "Sahariano" del aire húmedo que ha entrado en Canarias formando una baja presión relativa. Que les puedo decir de la bajada de Las Hiedras que ustedes (senderistas con cierta experiencia) no sepan, en verdad cuando apenas cae un llovizna, o el proceso de condensación de las nubes en las ramas de los brezos y fayas hace gotear agua en todo el recorrido, mas bien se le podría definir a veces, como esta mañana de octubre, como una "pista de patinaje", sobre todo en la zona de la Majada y el Cabezo de la Silleta,

 

  Bajamos hasta la Hoya de los Pepineros, donde una tubería procedente de las dos galerías cercanas (La Silleta,y Galeria de los Pepineros) transportan el agua Barranco del Río abajo, hacia el Batán de Arriba, donde vuelven a ser canalizadas en dirección a Bajamar y La Punta del Hidalgo, los mirlos cantan, los capirotes saltan de rama en rama, lo cual es señal de que la lluvia nos va a dejar en paz durante al menos una media hora.

 

Las Casas del Río

 

 Caminamos a buen ritmo dado que ha dejado de llover desde hace al menos unos cuarenta minutos solo "lloran" los brezos, las nubes siguen en el cielo tan negras y amenazantes como desde que amaneció, pero todo cambia de nuevo al llegar a Las Casas del Río, los pájaros ya no cantaban desde hacían un buen rato, el suelo embarrado resbala aún mas que en la bajada de las Hiedras, en medio del aguacero, dos perro salen de una casa al camino a "saludarnos", solo uno ladra mientras el otro mueve el rabo y se "restrega" contra nuestras piernas, señal de mansedumbre plena del animal, un gato "duerme" al abrigo del chaparrón, en el alfeizar de la ventana trasera de la vivienda campesina,  casa que tiene en vez de patio, un "vergel", dalias, rosas, geranios, mimos, buganvillas, le dan un colorido total y belleza al sendero, que discurre pegado al jardín, donde un muro de piedra totalmente cubierto de hiedra y orejas de burro, marca el limite donde empieza el sendero y termina la propiedad privada.

 

Cabezo de Toro

 

 Cabezo de Toro nos recibe con una torrencial tromba de agua, la niebla también avanza por el Barranco del Río, las nubes viene rastreras y no se divisa la otra vertiente del barranco, la que da para el Batán de Abajo, cae agua del cielo, nos llega también de "lado" cuando pasamos por la estreches donde existen ramas, las cuales permanecen "cargadas" de agua, caminamos sin pararnos, en parte porque en el sendero no hay donde guarecerse, y todos sabemos lo peligroso que resulta hacerlo debajo de un árbol en un día de tormenta, dado que si cayera un rayo, pondría nuestra integridad física en un serio aprieto, cubierto con un sofocantes chubasquero continuamos nuestro viaje en busca de la carretera de piche que va a las Carboneras, Chinamada y Taborno (TF-145)

 

 El barro no se pega mucho a las botas, en parte dado que como ya ha entrado el otoño, el sendero luce lleno de hojarascas y hierba seca, con lo cual hace las veces de "alfombra" y minimiza mucho el embarrado del calzado cuando llueve, les confieso que caminar bajo la lluvia cuando no hace frío, como en este caso que la temperatura estará alrededor de los 22 grados, es una delicia de la que solo se puede disfrutar a principios del otoño, en los meses de septiembre y octubre, cuando llegan a Canarias los primeros frentes otoñales en este caso una depresión relativa cálida, con aire de origen "africano".

 

 Llano del Descargadero y Las Escaleras

 

  Son mas de las nueve de la mañana cuando ganamos la carretera de Las Carboneras, por la cuneta corre un auténtico riachuelo, los dos o tres coches con los que nos cruzamos, nos miran incrédulos de que estemos caminando con la que está "cayendo", y nunca mejor empleada esta socorrida frase, al llegar al Descargadero la niebla va despejando poco a poco, y ante nosotros luce el Roque de Taborno (706m) imponente y como solitario centinela, como si su verticalidad le hiciera parecer mas alto, que roza mas el cielo a pesar de esos setecientos y pico metros de altitud, mirando en dirección noroeste aparece por primera vez ante nuestros ojos el Faro de Punta del Hidalgo, tan blanco y mas reluciente aún debido en parte al "fondo" oscuro que ofrece el horizonte del mar, todo cubierto de negros nubarrones.

 

 El Descargadero es un "llano", una especie de "meseta", donde antaño se "aliviaban" y descansaban tanto personas como burros y mulas, para reponerse tanto de la subida desde Las Carboneras, como si lo hacían viniendo del Barraco El Río, las huertas de milo, papas y ñames lucen por todas partes y la vegetación es frondosa del tipo fayal-brezal en el que se entremezclan los tilos, las hijas y algún aceviño, un par de casitas blancas con cuidados jardines y huertos para el consumo del hogar lucen dispersos, a la vez que le dan al lugar un aspecto de paz rural, muy difícil de ver hoy en día tan cerca de una gran ciudad como es la Zona Metropolitana de Santa Cruz-Laguna.

 

  Abandonamos la carretera de Las Carboneras por donde llaman Las Escaleras, se ve que en esta zona la gente de "medioambiente" han trabajado duro, para dejar un sendero con firme de lajas y paredes de contención bien rectas hechas a base de piedras labradas,  bajamos hasta la primera curva del camino, donde existe un "cejo" el cual nos viene de maravilla para guarecernos y desayunar, al tiempo que nos ofrece una espectacular panorámica de Taborno y el Lomito del Haya, muy cerca de Las Carboneras, Un desayuno a base de dulce de guayabo "Conchita" y queso blanco fresco de la Orotava, regado con una "clarita" nos sirve para reponer fuerzas y esperar que la "pozma" cese por completo, aunque este último objetivo no es primordial, dado que para nada significa un contratiempo caminar bajo la lluvia.

 

Los Morales

 

   Para nada la lluvia nos ha impedido la caminata, en la "encrucijada" del Roque de Las Escaleras, nos paramos un momento, el suficiente para contemplar la Hoya de Los Morales, donde a media ladera existe una "mesa" en la que se sitúa la "Casa de Los Morales". una típica casa canaria de campo, la vegetación de la Hoya es frondosa en las laderas, con brezos y fayas de gran tamaño, también destacan los "morales" cercanos a la casa que resultan desde arriba su follaje y envergadura, lo que delata su antigüedad. El sendero que cruza Los Morales, es estrecho pero está bien cuidado, llenos de helechos y zarzas en sus márgenes del camino, por el lado de la vertiente hay que tener cuidado con no alongarse nunca dado que existe el peligro de resbalar ladera abajo, en todo el tramo de Los Morales hasta Tamé hemos empleado una media hora, dado que también hicimos una parada para contemplar Los Batanes, una vez se ha disipado la niebla por completo.

 

Tamé

 

  La lluvia nos da una tregua y los pájaros, mirlos en su mayor parte, aunque también hemos escuchado alguna Paloma Rabiche, vuelven a cantar y verlos "activos" de rama en rama, viñátigos, tuneras y algún aceviño nos avisan de que nos acercamos al Cabezo de Tamé, el sendero se allana y un par de gallinas jabadas salen a darnos un "cacareada" bienvenida. Un gran gallo con un pecho enorme aparece sobre una pared de detrás de la casa allí existente, se ve que el "macho" al oír la escandalera de las gallinas, salió raudo a buscar pelea y expulsar de su "gallinero" al intruso, el cual creía que era también de su especie, pero al comprobar que éramos "gente" se relajo, de todos modos abrió las alas al tiempo que las agitaba, levantó el pico al nuboso cielo anaguero en señal de "marcar" el territorio.

 

 De repente de unos brezos situados en la ladera del Cabezo de Tamé se le unen a la veintena de gallinas jabadas una docena de ovejas pelibuey acuden también hasta la explanada delantera de la Casa de Tamé, pero asustadizas pronto se pierden por la Ladera de los Orifontes, por el mismo camino donde habían subido, me es grato siempre contemplar como aún en algunos rincones de Tenerife, se ven animales de corral autóctonos el cochino negro, la oveja pelibuey y la cabra majorera, fueron equivocadamente substituídos por animales de "engorde" que mas que un beneficio, lo único que han aportado es la degeneración de las razas de aquí, la introducción de plagas y enfermedades que diezmaron las cabañas ganaderas de las islas, lo mismo ha pasado con las especies vegetales y frutales.

 

  Lomo Cho Blas

 

  A pesar de la lluvia el calor es sofocante, caminamos con el chubasquero puesto en todo momento y al llegar al Lomo Cho Blas, es cuando nos lo podemos sacar de encima, no es para nada grato caminar con un "invernadero" a cuestas. la vereda que discurre por la ladera lo hace sobre una tierra fina colorada, que te sube por las piernas y se pega a las mismas aprovechando el sudor, la vegetación de la zona es de una frondosidad y una espesura sin igual, brezos, helechos, aceviños y algún vicácaro disperso le dan al sitio un aspecto casi "amazónico" y con el tiempo que hoy tenemos de "selva tropical".  Mirando hacia el Batán destaca la figura del Roque Anube con su estampa colorada, la ladera es escarpada y presenta un gran desnivel al cual le calculo mas de doscientos metros hasta el fondo del Barranco Bolo.

 

 Las Tosquillas

 

  Son las diez y pico de la mañana ya no llueve, al  pasar la solitaria casa situada en el Lomo Cho Blas nos desprendemos del chubasquero (por ahora) y avanzamos mas ligeros cruzando Las Tosquillas, el Lomo Los Sauces, y la Rosa del Camino, helechos y mas helechos, bochorno y calor húmedo y sofocante,  grandes y frondosos brezos, fayas y sauces,llenan el monte de aromas otoñales, árboles y vegetación que aportan un verdor y ayudan a que la erosión de terreno no tenga efecto cuando cae grandes aguaceros, así es la zona de Amugel donde en lo alto el Roque homónimo es vigía y garante del lugar, el lugar "güele" a guanche, a veces hasta parece que el errante Beneharo,  preso de su locura vaga por entre riscos, se asoma a saltos y fugas, o toca el bucio en lo alto de la infinidad de Roques que pueblan la zona situada antes del Bailadero de Chinamada.

 

 

 La Cruz del Bailadero de Chinamada

 

  El Bailadero de la Cruz de Chinamada, como todo "guara" o guaracho, nombre guanche para designar los "bailaderos", es un lugar donde antiguamente se reunían las Harimaguadas (sacerdotisas guanches) para invocar la lluvia, con cantos y bailes rituales que después de la conquista fueron achacados por parte de la Inquisición, a "bailaderos de brujas", en algunos lugares este topónimo existe con este nombre. Dice Fray Espinosa sobre los guaras.

 

 "Mas cuando las lluvias no aparecían en la época de siembra, y por falta de agua no había yerba para los hombres y ganados, juntaban las ovejas, e hincando una vara o lanza en el suelo, apartaban las crías de las ovejas y hacían estar las madres al derredor de la lanza, dando balidos; y con esta ceremonia entendían los guanches que Dios se apiadaba y oía el balido de las ovejas y les proveía de las aguas del cielo"  (Fray Alonso de Espinosa, 1980:34). Los bailaderos o guarachos se situaban en altas cumbres (lo mas cerca de Achaman posible) se allanaba el suelo y se les daba forma circular, en ocasiones se colocaban lajas a modo de pavimento, pero por lo general bastaba con una pared circular exterior a modo de  "escenario", donde tenía lugar el baile y las oraciones sagradas, previamente a estos rituales se adornaban con ramas y flores, y se situaban gánigos llenos de leche, miel o fruta seca, a  modo de ofrendas para que la lluvia no tardará en caer sobre los campos de Tenerife.

 

 La Cruz de Chinamada, situada en el Bailadero se encuentra en el antiguo camino de La Punta de Hidalgo a las Carboneras y Taborno, era a la vez de un lugar "sagrado" para los guanches, posteriormente fue "purificado" por la Iglesia Católica colocano una "cruz del camino", también hacia las veces de "descansadero" de personas y bestias de carga que comerciaban o hacían "trueque" entre los pueblos de Anaga, los de la Punta del Hidalgo subían con pescado, pulpos y mariscos, y bajaban con papas, coles, millo, o higos de pico tanto frescos o pasados (higos porretos).

 

El carbón y la leña

 

 Sin duda que el motor económico de antaño en Chinamada, Las Carboneras y Taborno era el carbón, la leña cortada y el queso, este  último mas en Chinamada, el topónimo de Las Carboneras deja bien a las claras la naturaleza y a lo que se dedicaban la mayor parte de sus vecinos, la explotación forestal supuso sin duda una gran merma para los montes de Anaga, en la zona del Monte de Aguirre y el Pijaral, acabaron casi por completo desforestando laderas, lomos y morros, aunque hoy en dia se ha recuperado bastante gracias a ser declarado Reserva Natural, el carbo y la leña en gran parte se embarcaba por las calas y puertos naturales de Anaga, Antequera, Benijos, Roque de Las Bodegas, La Punta del Hidalgo, hacia Gran Canaria y Lanzarote, en los primeros años debido al alto consumo de madera de los ingenios de azúcar, por eso fue Taganana el primer lugar de Tenerife, donde se montó uno.

 

 Chinamada.

 

  Vuelve la lluvia a hacer su aparición cuando después de dejar el Bailadero de la Cruz de Chinamada retomamos la ruta, un camino "viejo" labrado en la tosca y las lajas baja hacia Chinamada por la Fuentita y la Majada de La Vacas, pararse en la Fuentita es una obligación, enfrente de nosotros a la derecha aparece La Angostura, que como su nombre indica es un estrechamiento del Barranco de Pachila que desemboca en la playa homónima, después de salvar un gran salto de mas de trescientos metros, también a la derecha se puede observar como se elevan verticalmente desde el mar, concretamente desde la Caleta del Cuchillo, El Jurado y los Riscos de Tesegre, la altura que llegan alcanzar es de 508 metros a "pico".

 

 El Rorque Chermo y la Montañeta se aprecia desde la Fuentita a la izquierda de nuestra ruta, las "casas-cuevas" dan muestras de que Chinamada es en esencia el "pueblo mas guanche" de Tenerife, y así se le debería reconocer, no en vano ya se nombra en datas del año 1506, cuando se alude a una data que el Adelantado Alonso Fernández de Lugo dona a Francisco Jara 4 cahices de tierra de sequero en los altos de Aramuygo.

 

Chinamada, La Montañeta, Los Morretitos, y el  Mirador de Aguaide,

 

  Forma Chinamada un conjunto de tres lugares distintos "unidos", las casas cuevas excavadas en la tosca de La Montañeta, con su imponente y bello drago en lo alto, que es lo primero que el visitante ve si llega por carretera o sendero desde Las Carbonera, El MIrador de Aguaide con sus vistas de Los Riscos de Tesegre y los Roques de Anaga, y los Morretitos donde existen aparte de una decena de "cuevas" arregladas para vivir comodamente, las huertas y sembrados de la zona. la economía de Chinamada también se completa con el Restaurante Las Cuevas, muy famoso por su escaldon, carne fiesta y puchero canario.

 

 Después de la conquista los vecinos fueron abandonando las cuevas y construyendo casas de piedra seca con techumbre de paja, pero al comprobar que al tener el fogal encendido, las construcciones se incendiaban con facilidad, volvieron a habitar las antiguas cuevas y auchones de la época guanche, el pastoreo de cabras y la fabricación del queso siguió, siendo su ocupación habitual, junto a la siembre y recolección de ñames. después vino la mejor y mas floreciente edad de oro de Chinamada, cuando la orchilla pasó a ser como la "fiebre" del oro en los saltos, fugas y riscos de Anaga, llegando incluso a producir peleas y continuas disputas con orchilleros de otros lugares o incluso de otras islas, fama tenían los orchilleros de Fuerteventura en ser los mas valientes y osados a la hora de colgarse para  "cepillar" la orchilla. en el Macizo de Anaga es incontable los sitios donde no exista una cruz que recuerda la muerte de un orchillero, los cuales se les rompía la soga y caían cientos de metros en un "vuelo" hacia la muerte, con solo pasaje de ida.

 

 Anaga y Los Orchilleros.

 

¿Qué es La orchilla?.

 

   La orchilla (Roccella canariensis) es un liquen que utiliza a un hongo y un alga para su crecimiento y fecundación, contiene la orceína que es la substancia que le da después de un tratamiento, el color púrpura tan apreciado hasta hace unos siglos entre, cesares, senadores, generales romanos, eclesiásticos y gente rica en general que crece en forma de planta arbórea en riscos  y acantilados de Canarias,  (todas las islas) por lo cual los romanos las conocieron en principio de sus exploraciones con el nombre de "Purpurarias". se conoce que fueron fenicios y cartagineses las naves que arribaban a Canarias en busca del preciado  y caro liquen.

 

  Este producto fue en realidad la clave para que el Normando Jean de Bethencourt, iniciara la conquista de Lanzarote, Fuerteventura y el Hierro, cargamentos de orchilla que luego vendía en mercados de Florencia y Venecia. Una vez se completa la conquista de todas las Islas Canarias, los Reyes Católicos conceden al comerciante genovés Francesco de Riberole el monopolio de su comercio, por el que debía pagar un diezmo (10%) al Cabildo de Tenerife. en 1745, los italianos pierden la concesión y monopolio de su comercio en Canarias,  que pasa a ser controlada por compañías ingleses con sede en Londres, a donde se exportaba desde aquel entonces.

 

 Fue Fuerteventura la isla que mas cantidad produjo y donde primero fue extinguida la planta, los majoreros, los mas hábiles orchilleros no dudaron en trasladarse hasta Tenerife, donde escogieron Anaga como territorio a explotar, entrando en conflicto permanente con los vecinos de la zona, consta en un archivo del año 1828, como el Alcalde de San Andrés manda a arrestar a once orchilleros majoreros que estaban arrasando los riscos y acantilados de Chamorga, los cuales fueron denunciados por los vecinos del lugar, en algún risco y acantilados de Anaga pueden aún en día verse los "amarraderos", donde se ataban por medio de sogas las cuales terminaban en una especie de "silla", (zuncho) donde el orchillero se sentaba y ayudado por un cepillo y un cesto de caña o mimbre iba cortando las ramas de orchilla, procurando no "raspar" el risco por completo, dado que entonces la planta no volvía a crecer a no contar con el "hongo" que la mantenía adherida a la pared rocosa, al ser comercializada por los ingleses la orchilla se pesaba en "libras" es decir unos 480 gramos una libra.

 

  El descubrimiento de los tintes sintéticos, hundió los precios y de hecho acabó con el comercio, y  con la "fiebre" de la orchilla,  y también del otro producto tintóreo de Canarias como fue la cochinilla. Hace unos veinte años trabajando en tendidos telefónicos por la zona, se acercó un cabrero al poste donde trabajaba y hablamos de casi todo, a mi me interesaba mucho el "modus vivendi" de los "viejos d'eantes", me contó que hasta la Primera Guerra Mundial, algunos vecinos de Chinamada y Las Carboneras alquilaban sus cuevas a "orchilleros", que "raspaban" por estos riscos, y las necesitaban con "cuartel general" y lugar para guardar los "aperos" de  risqueros, que así  llamaba el pastor a los recolectores de orchilla. Muchos dejaron su vida al caer al vacío en los saltos y roques de Anaga, precisamente el Roque de Las Ánimas en Almáciga, su cruz y su nombre se debe a que en él perdieron la vida unos cuantos "orchilleros".

 

 El Roque Los Pinos

 

   Un gran chubasco con copiosa lluvia nos acompaña por todo Chinamada, bajamos por la calle el Montito, pasamos junto al gran drago mientras se abrían los cielos y el agua regaba piche, tierra y riscos, el guachinche o restaurante de Las Cuevas estaba cerrado (eran las once de la mañana)  y no pudimos guarecernos en su terraza como era nuestra intención, rodeamos la ermita de San Ramón Nonato (31 de agosto en Chinamada y Las Carboneras celebran una romería en su honor cada cinco años,) y subimos la calle hacia Los Morretitos donde pudimos apreciar como con ayuda del Cabildo y el Ayuntamiento todas las casas-cuevas, cuentan con placas solares para su consumo de electricidad, una cuidadas y rectas paredes nos llevan hasta el cartel indicador del sendero de bajada hacia La Punta del Hidalgo,  frente a Los Andenes y mirando hacia el profundo Barranco del Tomadero, se sitúa el Roque de Los Pinos. (545 m) usted no va ha encontrar mas pinos en ningún rincón de Anaga, salvo en las estribaciones y cima de este Roque.

 

 Los Andenes,

 

 Ahora bajar es una tarea ardua y difícil dado que el camino resbala y la pendiente es pronunciada hasta Las Fajanas, el sendero para bajar a la Punta comienza en los Andenes, donde grandes pencones de higos colorados crecen enormes y a la vez hacen de seto limitando las huertas donde vemos a un hombre mayor sachando papas y batateras, grandes hojas de ñameras dan una idea de que en la zona abunda el agua, a pesar de ser cultivos de sequero, los "paredones" son altos de tosca y piedra seca, tabaibas y bejeques colonizan sus huecos que son reparados con pequeñas lajas para "calzar" las piedras mayores, el camino es estrecho pero de suelo firme, debemos procurar no abandonarlo en ningún momento de la bajada, ya ha habido accidentes mortales en dicho tramo del PR TF-10

 

La Quebrada

 

 Desde Los Andenes se aprecia la impresionante profundidad del Barranco del Tomadero, los bancales de la zona de La Quebrada hablan por si solos del esfuerzo sobrehumano, que tuvieron que hacer los antiguos habitantes de Chinamada para levantar paredones de hasta cinco metros de altura en una escarpada ladera como esta,cardones,  verodes, tabaibas y cornicales ya nos avisan que hemos entrado en una zona de vegetación "distinta",  nada mas pasar los Andenes de Chinamada hemos entrado sin previo aviso en el reino de las xerófilas, o como se conoce en Canarias, vegetación de "costa", clavado en la tosca contemplo un antiguo rombo amarillo que indica "Sendero turístico" , sembrados de calabaceras le dan al lugar el toque agrícola, pero sin quitarle ni un fisco su aire "salvaje" y agreste a la vez.

 

   No había visto tanto "Bicho negro" (milpies) en mi vida, se ve que al llover copiosamente estos "apestosos" milpies, salen de sus "tumbas" en la tierra y llenan el suelo del sendero de miles de ellos, procuramos no pisarlos, (segregan un substancia irritante y muy pestilente) dado el apestoso y fortísimo olor que desprenden, pero es imposible sin querer escacho cientos de ellos en la bajada hasta la Playa de Los Troches en la Punta del Hidalgo. el bicho negro no es originario de Canarias en algunas zonas ya se le considera un plaga, sobre todo en zonas habitadas donde suben por las paredes y llegan a introducirse por las ventanas o rendijas, son originarios de América y llegarón junto con las semillas de papas o millo cuando el Descubrimiento, su habitat preferido son lugares húmedos y cálidos, y Canarias es un territorio ideal para estos "gediondos" invasores.

 

 Risco Amaro

 

 .Ya son mas de las doce cuando llegamos al Mirador que se sitúa en el sendero sobre el impresionante Risco Amaro, es un lugar espectacular y fácil de identificar, dado que el camino al llegar a dicho lugar hace una perfecta curva con un ángulo de noventa grados, una baranda de postes de madera, hace las veces de quitamiedos, el lugar está lleno de verodes, tasaigos, tabaibas, bejequillos e inciensos, que pueblan la ladera en casi su totalidad, desde el Miradero solo se puede ver hacia el "mar", dado que el fondo del Barranco del Tomadero, sigue "oculto", calculo que a unos trescientos metros mas abajo, desde el Risco Amaro, se puede ver con todo su esplendor el Juraillo, el Roquetillo los Almácigos, los Hermanos y el Faro de la Punta. en un derroche monocolor donde el pardo ,salpicado con el verde pálido de cardones y tabaibas es lo predominante, todo con un fondo azul de cielo y mar que ahora parece que se "funden" en un solo y transparente "añil".

 

  Los Campitos 

 

 . Los cultivos ahora son de higueras, morales, y tuneras, seguimos bajando por unas escaleras esculpidas en la tosca, es el punto mas difícil de la bajada, las rodillas incluso "protestan" y la rótulas chirrían como desengrasados cojinetes de ruedas de tartanas antiguas, el bastón se hace ahora imprescindible y necesario el suelo no está mojado dado que la tosca ha absorbido el agua caída, bajamos esa infernal "escalera del Diablo". y por fin llegamos a la Tablada de Los Campitos, una especie de llanura al borde el barranquillo que baja desde el Mirador de Aguaide, para buscar el aún mas profundo Tomadero. Riscos caídos de manera natural, no hace mucho tiempo, que sepultaron una huerta y unos morales, es también un testigo mudo de que la zona está en constante transformación paisajística, las laderas escarpadas y cortadas a pico, con infinidad de cuevas, que le dan aspecto de queso gruyer, pobladas de miles de cardones, hierba risco, verodes, bejeques y tabaibas, parece como si aún estuviéramos en tiempos en que el Mencey Loco Beneharo I deambulaba por estos riscos cantando endechas y tocando el bucio.

 

 El Juraíllo

 

. Pasamos la Tablada de Los Campitos  y el sendero sigue su curso ladera abajo hacia la Playa de Los Troches, el olor a incienso salvaje reconforta la visión y el olor de los bichos negros, las nubes vuelven a lucir negras hacia el noroeste y los pájaros ya no les oigo desde hace uno diez minutos, mi experiencia de meteorólogo de "viejos", me indica que no falta mucho para que descargue otro chaparrón, estamos cruzando el camino que serpentea por la ladera del Juraíllo. miro hacia arriba y el "hueco"  en el Roque me hace recordar la leyenda guanche de la "puerta" del Llano de Ucanca, donde a las doce de la noche en fase de luna nueva, cuando las Perseidas "llueven" (entre el  5 y el 20 de agosto el Beñesment guanche) se "abre" y se ensancha una grieta, que hay entre dos piedras volcánicas, cerca del Roque de la Choza de los Chasneros, donde te permite pasar a "otra" dimensión y que los guanches llamaban adxerure, que significa "puerta" en su idioma

 

Anden de La Cruz

 

 Comienza de nuevo a llover una gotas granadas, pero como previsor que soy hacia mas de cinco minuto que caminaba con el chubasquero puesto, en parte para salvaguardar la cámara de fotos, ahora ya no hace tanto calor, se nota que hemos dado la "vuelta" y avanzamos hacia el norte, la brisa y el chubasco suben por el Barranco del Tomadero procedentes del mar, bocanadas de aire mas fresco que esta mañana nos regala el barranco que a modo de "chimenea" hace que por motivo del fenómeno de la inversión térmica el aire caliente de las capas bajas asciende y substituido por uno mas fresco de procedencia marítima, con el consiguiente alivio que supone dicho "ventilador". En el Anden de La Cruz el sendero pasa por dentro de una gran cueva, en la que nos sentamos un rato a ver si las gotas dejan de caer, aunque mas bien lo hacemos debido a lo bonito y salvaje del lugar, que recuerda mucho a los senderos y veredas del Tibet y Afganistán.

 

 Los Almácigos

.

 El agua no amaina  y nos decidimos a subir las escaleras trabajadas y esculpidas a base de pico, cuñas y  mandarria en la tosca roja, nos aventuramos al camino porque sabemos que la cercanía del Mirador del Roquillo de Los Almácigos también existe un "techo" que forma el Roquetillo con el sendero y donde nos podemos cobijar al tiempo que contemplamos los Roques de Anaga, o el Jurado, aunque no tengamos un horizonte del todo transparente debido a la lluvia. Entre cardones, tabaibas y balos llegamos a los Almácigos, la lluvia nos da una tregua y podemos pararnos  a contemplar como unos trescientos metros mas abajo el mar luce quieto y sereno con una "bonanza" propia de la fecha, las bonanzas de septiembre y octubre son el preludio en Canarias de que los "calores" ya se han ido y vienen tiempos de frío, chubascos  y borrascas atlánticas.

 

 La Playa de Ocadila, la Punta de Adás, el Jurado y los Riscos de Tesegre, aparecen ante el objetivo de la cámara que capta la ensencia misma de Anaga, monte, fugas, laderas escarpadas y  allá abajo, el mar, el Océano Atlántico intentando "limar" sus costas, ahondar sus calas y derribar roques y  bajas, erosionando una costa donde la tosca y la arena es predominante y el basalto no es el "rey", como en otras partes de Tenerife. El Mirador del Roque de Los Almácigos es un punto sin igual para la observación de la inaccesible costa de Anaga, que va desde la Punta del Hidalgo a Los Roques de Anaga, acantalidados que "suben" de las profundidades marinas para encaramarse a mas de 500 metros, como es el caso de los Riscos de Tesegre (544,) o el Roque Marrubial (487m) el Roque de las Ánimas (388m). una costa salvaje, agreste e indómita, que espero siga así para dejarles algo "virgen" a las futuras generaciones, esperemos que el turismo de "masas", no descubres estos caletones, acantilados y bajas, para que no sean "destruídos" en pos del progreso y la creación de puestos de trabajo, que a la larga es pan para hoy y hambre para mañana, cuando la degradación haga que los turistas salgan pintando hacia otros destinos, mas baratos y menos masificados.

 

 El Roque de Los Dos Hermanos.

 

  Ya no llueve, bueno solo caen una pequeñas gotas que para nada llegan a calar, la temperatura ha refrescado bastante desde que caminamos por la ladera derecha del Barranco del Tomadero, nos ponemos en pie abandonamos el "volado" que nos ha servido para cobijarnos debajo del Roquillo de Los Almácigos, e iniciamos el último tramo de la bajada hasta el Pozo de la Fajana y la Playa de Los Troches, o Boca Barranco. el sendero está bien cuidado pero baja (o sube) en una inclinación de mas del 40%, atravezamos la Hoya de Los Almácigos donde llegamos a un cruce, donde existe una pequeña vereda por la que se va al fondo del Barranco del Tomadero, utilizada por cazadores y  antiguamente por cabreros, de todas formas no hay pérdida ya que el camino está bien señalizado en blanco y amarillo.

 

 El Roque de los Dos Hermanos (347m,) es el símbolo de Punta del Hidalgo, cuenta la tamusni guanche (tradición oral)  sobre la leyenda del nombre del Roque de los Dos Hermanos, al suicidio de dos hermanos guanches que se lanzaron al vacío desde su altura, atravesamos la Hoya del Sequero y sin darnos cuenta hemos bajado mas de 300 metros en menos de un kilometro de sendero, estamos pasando por la Piedra del Rayo, nombre que se debe al "corte" que desde arriba baja desde Los Dos Hermanos hasta el mar, con paso acelerado y después de una curva ya se ve claramente la figura blanca del Faro y las llanuras de La Fajana, un poco mas lejos los grandes callados de la Playa de los Troches también lucen su contraste "griz-azulado" con el del mar azul, tan limpio y transparente ahora después que se ha despejado y las nubes se deshilachan en el cielo, cerrando toda posibilidad a nuevas lloviznas.

 

 La Fajana.

 

  Piteras, tabaibas y grandes charcos en el camino, eso es lo que nos encontramos al llegar a Las Fajanas de la Punta.Me encanta caminar después de haber llovido y en la Fajana, incluso me permito "chapotear" en algún charco de agua colorada, las piteras, cardones y  tabaibas se han "lavado" la cara y la tierra "güele" a mojada, el olor a tierra empapada se mezcla con el aroma de los inciensos salvajes, la hierbarisco y los "pajucos" secos por donde veo reptar a las chuchangas, sacando los cuernos de su "casa" signo evidente de que el tiempo nuboso se ha ido, y que pronto tendremos "solito" para rato.

 

 El sendero baja hasta el mismo fondo del Barranco del Tomadero, donde el camino está delimitado por una filera de callados, todos bien alineados unos junto a los otros, me recuerda de alguna manera a las "carreteritar"  que hacíamos de niños, para jugar con los carros de rodillos, el sendero deja el fondo del barranco y pasa por detrás de la casa o caseta del motor del  Pozo de La Fajana, ahora entre pencas tintas y alguna pitera mas, llegamos al Mirador de Punta del Hidalgo donde se aprecia mejor el Roque de los Dos Hermanos, La Fajana y la Playa de los Troches, el Barranco del Tomadero desde aquí parece "menos" hondo, pero como siempre las apariencias engañan y una ruta que tiene marcado tan solo 10,7 kilometros, en verdad al final es como si hubieras caminado 30, dado que la Bajada de Chinamada a la Punta del Hidalgo es un rompepiernas total, con tramos de escalones labrados en la tosca, y después de pasar el Roquillo de Los Almácigos el desnivel es impresionante cercano al cuarenta por ciento en algunas partes de la Hoya de Los Almácigos y la Hoya del Sequero.

 

Mirador de la Punta del Hidalgo (Sebastían Ramos "El Puntero)

 

  La llegada al Mirador de la Punta del Hidalgo donde vamos a coger la guagua 105 es celebrada con cierto alborozo, un tramo final extenuante pero que discurre por la Ladera del Tomadero en un inigualable paisaje, tan agreste y salvaje, y tan virgen en algunos tramos que pareces que está viviendo en alguna época anterior a la conquista de la Isla, solo faltan el sonido de bucios, los tamarcos y las jairas y baifos bricando por los riscos y trasponiendo morros detrás de los cardones y tabaibes que jalonan saltos y fugas de un verde apagado, como para romper y cambiar el tono  del triste canelo de los riscos y tierras de Anaga, el Mirador está bien cuidado y ajardinado, su panorámica es excelente y transporte al turista y visitante a imaginarse lejanas tierras del Himalaya, cuando contempla Los Dos Hermanos o el profundo Tomadero.

 

   La estatua de Sebastíán Ramos el Puntero aparece serena y expectante, mirando hacia el Pico de las Aguilillas (479m) por donde sube el "viento" hacia la cumbre y por donde baja el aroma a brezo y fayal, El Puntero sigue a la espera de seguir "cantando", como si del verdoso bronce pudiera brotar en cualquier momento una nota musical , como si el alma del folclorista, no quisiera abandonar la Punta del Hidalgo, porque él sigue "vivo" en el alma de todos los que amamos nuestras raíces isleñas, ya sea en la  voz de un cantador de folias e isas, o en la voz vociferante de un cabrero llamando al ganado desde lo alto de un risco, ambas son voces nuestras de las que no debemos olvidarnos, aunque haya pasado a otro estado físico, él hizo por la cultura canaria, mas que nadie cuando cantar no daba dinero ni se grababan discos, ni había conciertos donde te pagaban, era cantar por "amor al arte" y en este caso si está bien empleada la manida frase.

 

   A pesar del cansancio solo me queda por decir...¡¡Hasta siempre Punta del Hidalgo!!... "puerta" y a la vez "ventana" de Anaga.

 

FIN 

 

 

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 Fotos: © Copyright 2012.

Uche Perdigón Díaz

Textos:

© Copyright  Uche Perdigón Díaz 2012


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